miércoles, 2 de septiembre de 2015



El tiempo ubica a cada uno en donde tiene que estar, Juan Carlos Romero, terminó fuera del peronismo y mas cerca de Macri. Su hija Bettina, perdió las internas con el radical Miguel Nanni, ahora tendra que acompañar a Nanni como segunda candidata a diputada nacional,
dejando en claro que el clan Romero ha perdido casi todo el poder pólitico a nivel provincial. De los 12 intendentes que lograron obtener en las elecciones provinciales, no les queda ni uno.

Les da igual 

La desesperacion de ocupar cargos nacionales o provinciales para negociar con Urtubey y seguir manteniendo ingresos millonarios del dinero público hace de esta familia una banda de buscas vende patria y vende provincia. No les duele la pobreza a la que han sometido al pueblo salteño, lo importante es seguir siendo funcionarios, les da igual estar con el peronismo, con el neoliberalismo o con el radicalismo.

Romero les enseño lo peor a sus hijos, a ser despotas, a no tener convicciones ni valores, a no tener doctrina y solo buscar el dinero público. Está claro que Romero nunca fue un político de raza, porque llegó al poder cuando su padre Roberto Romero lo puso en ese lugar, luego ejerció el gobierno como un tirano, se retiró de gobernador con la mayor tasa de mortalidad infantil (17 por mil), el mayor desempleo, en el camino privatizó la electricidad, el banco provincial (ahora Macro), el agua, la exploración y explotación petrolera, los archivos de la provincia, las rutas que pagamos todos, etc.

Romero es la sombra de lo que fue, y su hija es su sombra. 

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