martes, 8 de septiembre de 2015

No hace un mes falleció Marcelo Ahuerma, en total estado de indigencia, sin completar su documentación para poder cobrar la pensión de ex preso político de la dictadura militar y sin ninguna asistencia del gobierno provincial.

Hoy fueron enterrados los restos de Miguel Víctor Ferreyra, alias Carpincho para todos, y alias “el oso” para la organización Montoneros.
“El oso” fue detenido el 19 de febrero de 1975, en la intersección de las calles 12 de Octubre y Mitre de la ciudad de Salta. En ese momento ya se encontraba en la clandestinidad, había escapado desde Aguaray junto al intendente Enrique Campos.
En 1972 había abandonado sus estudios de medicina en Tucumán, para sumarse a la lucha revolucionaria, por ese entonces en las FAR, (Fuerzas Armadas Revolucionarias).
Víctor estuvo preso durante siete años, luego fue exiliado político en Suecia, a 20 minutos de Estocolmo, de allí se fue a Mexico y de allí a Bolivia. Retornó a la Argentina antes que la dictadura militar se fuera y ayudó en la reconstrucción del peronismo de Salta.
Ferreyra fue uno de los creadores de la Comisión de Derechos Humanos en la cámara de Diputados y Senadores de la provincia de Salta, luego trabajó incansablemente para que se creara la Secretaría de Derechos Humanos. Su firma está estampada junto a la de Federico Vuistaz, Víctor Elías y otros compañeros en los pedidos correspondientes.
Miguel Víctor fue un compañero que siempre ayudó y colaboró para que los más necesitados consiguieran sus medicamentos, su casa, su pan de cada día, y él murió sin nada. Sin medicamentos, sin casa, sin recursos económicos, en total ausencia del gobierno de Urtubey.
Carpincho ayudó y colaboró activamente con Juan Manuel, desde la época en que Julio Mera Figueroa se presentó como candidato a gobernador, allí en la esquina de la calle Belgrano. Tal vez, esa haya sido la única diferencia que tuvimos en 57 años de vida. Siempre le dije, que a los gorilas se los nota por el pelo, aún cuando se disfrazan de populares y revolucionarios.
La Pila, como le decíamos cariñosamente, falleció hace diez días, era la madre de Carpincho, era una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo. Tal vez, ella se lo llevó para que dejara de sufrir, para reunirlo con miles de compañeros que tenemos muertos o desaparecidos, para que se sintiera bien y a gusto, para que fuera inmensamente feliz.
Quienes tratan de desfigurar o ningunear los Derechos Humanos serán condenados, maldecidos, porque nosotros no transamos, no perdonamos, no nos reconciliamos con los genocidas,  y no nos rendimos ante sus crías, digo crías porque son animales y nosotros somos humanos y tenemos derechos.
Hasta la Victoria Siempre…
Víctor Hugo Elías

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