martes, 8 de marzo de 2016

Mujer Bonita es la que Lucha, Mujer que Lucha es Milagro Sala.
Mañana se conmemora el Día de la Mujer, una fecha que nace con las mujeres del Partido Socialista de EEUU y su reclamo organizado por los derechos laborales y civiles, como el acceso al voto.

Luego vendría la muerte de más de 140 mujeres en el incendio de una fábrica textil donde imperaban las condiciones laborales más deplorables, un símil de los talleres clandestinos actuales. 
Día que en el mismísimo estado norteamericano fue reconocido recién en 1994 y por la reivindicación realizada por una actriz polaca.
Si de derechos se trata y de respetarlos, en especial con las mujeres como grupo objeto de constante violencia, entonces Milagro Sala es hoy el emblema de la lucha que nunca termina.
A pesar de los oídos sordos y los ojos ciegos a voluntad, la India Milagro pudo construir de la nada una opción de dignidad para sus compañeros del pueblo. Marginados por ese racismo que caracteriza a buena parte de nuestra sociedad, en especial a las conservadoras en extrema ya casi medievales como las nuestras, los integrantes de las clases más bajas marcados por rasgos indígenas son considerados sólo como mano de obra esclava.
Es así que la irrupción de la Sala en la década de los `90 viene a producir un quiebre en esa explotación encubierta.
Más de 8000 viviendas fueron construidas por su agrupación, la Tupac Amaru, con el trabajo de la bloquera que incluía a muchos desocupados que volvieron a la dignidad de la labor remunerada. Escuelas, bibliotecas, centros culturales, otras fábricas como la textil, son parte de su accionar incansable.
Pero el símbolo que más produce rechazo en esa tajada rancia social que nos afecta, son las piscinas y el parque acuático, ésos que les demuestran con hechos a los niños que realmente todos somos iguales y merecemos los mismos divertimentos. 
A toda esta acción en conjunto cooperativo, los poderes de siempre lo denostan acusándolos de “estado paralelo” por el simple y llano motivo de que son personas que recuperaron su autoestima y entonces no podrán ser “negreados” nunca más.
Así, el gobierno de la provincia de Jujuy, avalado por el nacional y felicitado por nuestros representantes salteños, puso en movimiento una maquinaria de acusaciones ilegales para apresarla, de tamaña vergüenza que lo único que repite sin pruebas, sin juicio, sin argumentos el mandatario jujeño, es la sentencia de “son ladrones”.
Bastará ver como Morales, contador, amplía su corte de justicia entre gallos y medianoche, realizan una orden de detención firmada de madrugada y suscribe a la designación hecha por su correligionaria a cargo del Superior Tribunal, del yerno como juez para llevar la causa. Cual de todas nos preguntamos, ya que a cada momento se construye una por lo endeble de la anterior.
Así, Milagro lleva más de 50 días sin libertad de modo ilegal. Tan grave es su situación que la ONU exigió al gobierno argentino las explicaciones de este vergonzoso y ya internacional caso.
Esperaremos que los mandatarios, por lo menos, esbocen una respuesta, sino estarán demostrando, como es ya evidente, que no tienen ni siquiera la dignidad de justificar democráticamente este asalto a la justicia.
Esa justicia de la que se beneficia otro estado de Jujuy, la empresa Ledesma y su procesado Carlos Pedro Tadeo Blaquier como cómplice en primer grado de la privación ilegal de la libertad agravada de 29 personas durante la última dictadura militar. ¿Qué paradoja no?
Es por eso que, en el Día Internacional de la Mujer, la Sala es un ejemplo de lucha contra la violencia institucional, la violencia de género, la violencia racista y la violencia social. Que no nos roben el Milagro.


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