martes, 12 de abril de 2016

Urtubey salió otra vez a oficiar de vocero del presidente Macri y defenderlo en el escándalo de ribetes internacionales sobre las cuentas off shore.

Ampliamente difundidas las declaraciones del gobernador salteño, es muy peculiar su apreciación que refiere a la situación de legalidad y cuentas en el exterior.
Su discurso inconsistente revela que "cualquier persona que tenga actividad económica afuera del país va a elegir el lugar donde pague menos impuestos", para completar la idea con la consigna de que "lo importante es si se cumplen las leyes impositivas de la Argentina y las leyes de ética pública”.
Sus contradicciones tan flagrantes en relación a realizar todas las acciones dentro de la ley y bregar en favor del presidente descubierto con cuentas en Panamá no declaradas, evidencian su carencia total de ética en la conducta pública.
Es tan grave justificar la evasión fiscal por parte de la autoridad máxima de un país que lleva dineros con orígenes dudosos y en plena ejecución de la actividad pública, como llevar esta actividad al plano de la concreción.
La situación es más clara, cuando los trascendidos revelan que la familia Urtubey acostumbra a tener las mismas prácticas de estafa al estado a través de la evasión fiscal, como lo hace el clan Macri.
La desvergüenza con la que el gobernador de la provincia sostiene ese discurso delincuencial conduce a la penosa conclusión que los únicos que tenemos la obligación de cumplir con el pago de nuestros impuestos somos los ciudadanos de a pie.
Mientras él y su grupo de privilegiados, son capaces de transferir todos esos recursos de modo ilegal a paraísos fiscales, con la única esperanza del pueblo, que se transformen en sus propios infiernos.
Vernoticias.com.ar

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