viernes, 30 de junio de 2017

Gendarmería Nacional volvió ayer al Puesto de Control 28, sobre la ruta nacional 50, entre la ciudad de Orán y el pueblo de Aguas Blancas, la última localidad argentina antes de cruzar la frontera a Bolivia. La Ministra Bullrich lo había cerrado.


El regreso de los controles se produjo al día siguiente de que se difundiera en la zona, sobre todo por las redes sociales, una supuesta protesta de bagayeros en el acceso a Aguas Blancas.
Reclamaban que se reinstaurara este control, porque la liberación de la frontera les perjudica en su trabajo, que consiste, precisamente, en conocer los resquicios para burlar los controles. Sin los controles ya los compradores no los necesitaban.
Según informaron lugareños y periodistas de la zona, el control entre Aguas Blancas y Orán se suspendió por una semana, luego de que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, anunciara que se iba a levantar este Puesto "porque es una vergüenza", dado que los trabajadores de frontera pasan la mercadería al lado, por los pasos no habilitados.
En Orán se había anunciado que ayer iba a haber una movilización reclamando fuentes laborales genuinas, pero finalmente no ocurrió. "En teoría lo que se modificó es que el Puesto 28 volvió a funcionar", señaló el periodista Fabián Cardozo.
Los bagayeros afirmaban que al no existir el control habían quedado "sin poder hacer nada". La semana pasada instauraron un bono, supuestamente de Bomberos y el Centro de Salud, aunque sin ninguna identificación oficial, que los transportistas debían comprar para poder transitar por el lugar. La medida generó disgusto y fue suspendida.
Luego se habló de exigir a los tours de compra que dejen los colectivos en Orán y desde ahí usen servicios locales para trasladarse a al frontera, de manera de generar trabajo local. La vuelta del control ordenó las cosas como estaban.
Veinte colectivos por día
Cáculos extraoficiales indican que una veintena de colectivos llegan diariamente a la zona de Orán, con compradores que usan los servicios de los trabajadores de frontera.
Los micros llegan hasta Aguas Blancas. Los compradores ("patrones") cruzan la frontera caminando, compran y contactan a un "contratista", a quien pagan para que pase la mercadería esquivando los controles.
Estos contratistas pagan a quien arma los paquetes, a los bagayeros que los llevan al gomón, los que pasan las bolsas por el río y los transportan en vehículos hasta antes del Puesto.
Otros bagayeros los cruzan hasta el otro lado, donde son subidos a vehículos que los llevan a Orán, donde los compradores, que volvieron en los colectivos vacíos, se reúnen con la mercadería.

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