miércoles, 4 de octubre de 2017

Ana Cristina Cabrera denunció que su hijo, Julio César Carrizo, fue golpeado por policías en la Comisaría 24 de Orán, donde se encuentra detenido desde enero pasado.


Hasta anoche el joven, que dice sufrir un fuerte dolor de cabeza y en la espalda, no fue llevado para una revisación médica completa, a pesar de los reiterados pedidos de la madre.
"La espalda está estallada, le duele una costilla de ese lado y tiene dolores de cabeza", indicó el abogado Hernán Mascietti, quien ayer preparaba un habeas corpus en un intento por lograr que se le haga un chequeo médico.
Cabrera contó que el sábado último, cuando fue a visitar a su hijo, se suscitó un entredicho con un policía de apellido Martínez.
Cabrera ingresó con una bolsa con sánguches, que fue rota en la requisa. Cuando se encontró con su hijo y éste quiso agarrar los sánguches, le advirtió de la rotura. Entonces Martínez se metió en la conversación: "Se hace eso porque los familiars hacen pasar droga". Carrizo le pidió que respetara la visita. "Como si fuera que nunca te has fumado un porro", replicó el policía. Carrizo insistió en la presencia de su madre y el policía dijo que después iban a arreglar.
A las 17 Cabrera se despidió de su hijo y se encaminó a buscar su documento. Vio a Martínez que "pasa para el lado de la reja, (...) siento los gritos. Me doy vuelta y lo he visto que él le pegó a mi hijo. Empecé a gritar que no le pegue", contó.
Enseguida llegaron más policías y ella fue obligada a abandonar la Comisaría, pero se quedó afuera. Y desde ahí escuchó otra asonada de gritos. "Para mí ha sido un grito desgarrador", entonces, por unas hendijas al costado del portón de la Comisaría pudo ver "que lo golpeban a mi hijo, mi hijo estaba en el piso, yo gritaba que no le peguen, que lo iban a matar".
Cabrera dijo que entre el grupo de policías que agredían a su hijo pudo identificar a Martínez, y a otros dos de apellidos Acosta y Cuéllar.
Dos policías se pararon tapando las rendijas del portón. A la vez, dos mujeres policías salieron y "una se viene encima de mí a querer pegarme". Luego los policías y su hijo fueron al fondo. Rato después su hijo fue cargado en una camioneta de la Brigada de Investigaciones.
Cabrera dijo que en la Comisaría 24 no quisieron tomarle la denuncia y que ante su insistencia para ver al joven, le dijeron que lo llevarían al hospital, que fuera allá. Esperó hasta cerca de las 22 hasta que un familiar le avisó que su hijo seguía en la Brigada (donde continuaba ayer). Allí le dijeron que ya había sido revisado por un médico, pero se negaron a darle un certificado, y ante su insistencia le recomendaron que fuera a la Comisaría 20 a radicar la denuncia.
Entonces, por orden del juez Claudio Parisi, recién lo llevaron al hospital, alrededor de las 2 de la mañana, pero Cabrera dijo que el médico no lo revisó porque justo hubo una emergencia. "Quiero que le hagan una tomografía, porque tiene el ojo morado, tiene un golpe en la cabeza. Quiero que el médico lo revise bien, bien. Y nadie me ha dado ninguna información médica, nadie", sostuvo la madre.
"Cómo puedo estar tranquila ahora si yo he visto como lo golpeaban", señaló ante Nuevo Diario. Contó que por el relato de su hijo, supo que cuando fue golpeado estaba esposado.
Nuevo Diario de Salta.

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