miércoles, 4 de octubre de 2017

Un grupo de 15 clínicas salteñas fue multado por cartelizar los precios en una medida que pretendió ser ejemplificadora a nivel nacional.
No todos tienen el privilegio de tener una obra social, una prepaga o de atenderse en una clínica privada. Por si esto fuera poco, los salteños tuvieron que padecer en los últimos años la cartelización de precios ante la pasiva (o cómplice) mirada de quienes debían controlar que eso no sucediera. El ex secretario de Defensa del Consumidor de la Provincia, Daniel Paganetti, lo definió de una manera impecable: "Los organismos de control han fallado o han sido una pieza funcional para que esto suceda". Más claro imposible.
La salud es algo muy delicado y sensible como para jugar con ella. Y un grupo de 15 clínicas salteñas lo hizo sin pudor. Se pusieron de acuerdo e influyeron en los precios de manera tal que no hubo una competencia transparente. Todo lo contrario.
Manipularon a su antojo los precios de los servicios y perjudicaron el bolsillo de los consumidores, en este caso puntual de los pacientes. De más está aclarar que los precios se "dibujaron" para arriba, de manera tal que haya una ganancia mayor.
Tuvieron que pasar 5 años para que la irregular situación tome estado público. Ya en 2012 la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) había iniciado actuaciones tras recibir una denuncia por parte de la Secretaría de Defensa del Consumidor de Salta. Sin embargo, pasó media década y las clínicas siguieron estafando a los salteños como si nada. Recién en agosto de este año se confirmó la noticia de la multa de casi 23 millones de pesos para las clínicas responsables de cartelizar los precios en una medida que pretendió ser ejemplificadora a nivel nacional.
Las clínicas multadas incurrieron en una competencia falsa y desleal que atravesó la barrera de lo delictivo. Más allá de la merecida sanción económica, está claro que hay grados de responsabilidades que merecen incluso otro tipo de condenas. Fue el mismo Paganetti quien exigió duras penas para los responsables de cartelizar los precios: "Durante muchísimo tiempo hubo una manipulación donde el objetivo era sustraer dinero ilegalmente. Acá tiene que ir gente presa, acá se ha estafado a una población completa".
Cuando una persona necesita una internación o un servicio de una clínica mueve cielo y tierra junto a su familia para cubrir los gastos porque justamente la salud es una prioridad. Y genera indignación que se aprovechen de esa situación para hacer más "rentable" el negocio de la salud. En Salta hubo clínicas que hicieron lo que quisieron con total impunidad y a la vista de todos. Las víctimas como siempre fueron los ciudadanos que estuvieron indefensos ante tamaña estafa. ¿Quién controla?
Por Matias Isola para QPS

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